lunes, 4 de junio de 2012

Los libros deben circular como el dinero

(Texto sacado de la contratapa del diario Clarín)

Los libros deben circular como el dinero


Siempre recordamos esta frase de Lugones: “Los libros deben circular como el dinero”. Hay localidades pequeñas y modestas, que carecer de bibliotecas públicas. Centros de jubilados, escuelas, clubes barriales, entidades como sedes de bomberos voluntarios y tantos otros ejemplos más, recibirían con alegría las donaciones de libros, para formar bibliotecas o aumentar el patrimonio de las ya instaladas.

 ¿Qué impulsa a los que tienen en sus hogares cantidades de libros que ya leyeron, o solo leyeron algunos, y cuyas páginas no volverán a abrir?

Nos decía un conocido: “Fui un gran lector. Ahora la vista no me da… En mi casa tengo libros por todas partes…”. Es decir: son libros muertos, sin vida, ya que nadie volverá a leerlos. ¿Y que hacen allí “por todas partes”, sin otro destino que recordarle a su dueño que alguna vez se interesó en leerlos? El día que ese dueño se muera, su familia entrará en crisis. “¿Qué hacemos con tantos libros? Si querés venderlos no te dan nada…”.

No pierda el tiempo, amigo, porque la vida se va. Déle a sus libros un destino digno. Revitalícelos. Permita que otros los lean. Hágalos circular “como el dinero”, al decir de Lugones. No los tenga “en todas partes”, llenos de olvido.

Cora Cané


Sin dudas, un gran consejo. Cuántos libros tenemos abarrotados en algún lugar de nuestra casa, dejados en el olvido, bajo la promesa de volver a leerlos en algún momento? Los libros son el pilar de la educación y el motor de la evolución. Compartamos nuestros libros olvidados con quién los necesite con la condición de que cuando llegue el momento, ellos hagan exactamente lo mismo, y de esa manera, todos puedan acceder a ese maravilloso expreso que nos puede llevar del pasado al presente, del presente al futuro y del futuro al infinito.

El Negro